2- Continuación Capítulo 1 “Imagenes Extrañas”

Llega el primer descanso largo, la alarma suena y el patio se llena de estudiantes, lo mismo pasa con el gran casino del instituto. Este casino tiene las paredes con azulejo café y el piso con baldosas del mismo color, las mesas son de color naranjo y en la superficie tiene un vidrio protector. En una de estas mesas esta Alexis, sin compañía alguna, tomando un jugo de frutilla, esta de lo más bien saboreando su jugo cuando llega Alejandro, este sonriente se sienta al frente de él y le dice.

–  Siempre tan solo. ¿No te aburres? ¿Por qué no te buscas una chica?– Alexis se le queda mirando y luego muy sereno le contesta con otra pregunta.

–  ¿Tienes once años y ya te interesan las chicas? Y a mí solo me importa mis deportes, que raro eres. –En eso llega Fernando que los saluda, se sienta muy sonriente al lado de Alexis. Pero al ver que este toma jugo en silencio y que Alejandro mira hacia el techo, pregunta.

–  ¿Qué pasa aquí? –Alejandro le contesta.

–  Ah, lo que pasa es que le digo a Alexis que se busque una chica. ¿Le hace falta, no crees? –Fernando mira a Alexis y luego contesta.

–  Las chicas de ahora no son de confiar, si no tienes dinero, olvídalo… Además las de nuestra edad son una porquería, son planas pero hay excepciones, y verdaderas excepciones. A propósito ¿Alejandro cuál es tu chica perfecta? –Alejandro le contesta.

–  Las que son un poco mayor que yo, no te digo más ¿Y tú? –Fernando contesta.

–  Las rubias y de buen cuerpo. –Alexis quien tomaba su jugo en silencio, no soporta oír eso y se mete en la conversación.

–  A todos les gustan las rubias. –Alejandro lo interrumpe con una pregunta.

–  ¿Cuál es tu mujer perfecta? –Y Alexis le contesta mientras mira su vaso de jugo.

–  No lo sé, tengo once años ¿Cómo puedo pensar en chicas? Pero para que no me molestes te diré, solo pido que sea perfecta en todo sentido. –Fernando un poco extrañado le pregunta.

–  ¿No crees que pides mucho? –Alexis mira al techo y luego le contesta.

–  Bueno, te di una respuesta, además, mírame a nadie le puedo llamar la atención. -Alejandro se le queda mirando y le pregunta.

–  ¿Estás seguro? –Fernando es quien contesta mirando a su amigo.

–  Alexis, eres demasiado despistado, tanto, que no te das cuenta de tu alrededor. –Alejandro agrega diciendo.

–  Es verdad, para decirte que muchas chicas están detrás de ti, pero tú no les prestas atención para nada… –Alexis se extraña por lo que oye y pregunta.

–  ¿Cuándo? ¿De dónde sacaron todo eso? –Fernando y Alejandro se quedan mirando, este último le contesta en un tono despectivo.

–  ¿De dónde lo sacamos? Ja. Como tú eres “tan maduro” para tu edad, según ellas. Y como eres tan callado y tan atlético. –Fernando termina, diciendo.

–  Y tan misterioso, no se atreven a hablarte, entonces como somos tus amigos, ellas por medio de nosotros te mandan saludos y cosas por el estilo, como sus números telefónicos, cartas de amor, etc. –Alexis muy extrañado les pregunta.

–  Yo no he recibido ningún saludo, ningún número telefónico, y nada de nada. –Fernando le contesta.

–  Es que como sabemos que tú no eres muy comunicativo y que… –Alejandro le sigue.

–  No ibas a prestarle atención, decidimos no dar tu número telefónico, pero… si leemos las cartas… Imagínate las cartas que leímos, uf eran muy cariñosas, bastante diría yo. –Alexis sonríe diciendo.

–  ¡Muchachos, ustedes no cambian! –Fernando y Alejandro ríen con ganas y luego el primero le dice.

–  ¿No nos crees? Bueno para que nos creas te digo que las tenemos guardadas… ¿Dónde las tenemos? No recuerdo, ¿Y tu Alejandro? –Alejandro le contesta.

–  Las tenemos en tu casillero Alexis. –Este queda más extrañado, según él no hay casillero para alumnos y pregunta.

–  ¿Mi casillero? –Un rato después, los tres se encuentran en una hilera de casilleros, algunos estudiantes revisaban su casillero como si fuera lo más normal del mundo, pero Alexis mira con sorpresa su casillero. Fernando y Alejandro ven a Alexis quien al ver tales miradas les pregunta. -¿Qué me ven? –Los dos le indican hacia un casillero en especial y le dicen.

–  Este es tu casillero. –Alexis muy extrañado lo ve, y le dice a sus amigos.

–  ¿Tenía un casillero? ¿Y cómo? –Fernando mira hacia arriba y luego le contesta.

–  Andas en las nubes… ¡Este es tu casillero, desde este año, todos tenemos un casillero! –Alejandro agrega diciendo.

–  Antes teníamos las cartas en una bolsa, pero este año las metimos en tu casillero… ¿Por qué no lo abres? –Alexis pregunta cómo, y Fernando le contesta.

–  El candado lo abres con tu número de tu casa y listo. –Alexis pone su número de su casa y el casillero se abre y un montón de cartas caen del casillero desparramándose en el piso. –Alexis queda sorprendido por tal cantidad de cartas, y en eso escucha a Fernando que le dice.

–  Ahora lo vez, eres un despistado, un total despistado. –Alejandro agrega diciendo.

–  Hay chicas que te han mandado más de una y hay algunas que tienen 15 años, suertudo. ¿Y crees que no llamas la atención? –Alexis se queda mirando las cartas y luego se pregunta con una mirada algo lastimosa.

–  ¿Y ahora qué hago con todas estas cartas? –Fernando le contesta.

–  Léelas, total ellas te han esperado para que tú las leas. –Alejandro le contesta.

–  Total no creo que ninguna te llame la atención, ya que esa chica perfecta de la cual tú nos hablas no es de este planeta. –Pero Alexis piensa otra cosa.

–  Ya te dije que no pienso… Y ahora ¿Qué hago con todas estas cartas? –En eso Alejandro que está mirando las cartas se pregunta.

–  No sé qué te encuentran, no eres un chico por así decirlo muy comunicativo. –Fernando concuerda con él y además dice.

–  Lo raro es que todas estas chicas que te escriben no se atreven a hablarte ni a mirarte. Creo que por eso no te has dado cuenta de sus sentimientos. –Alexis recoge una carta, se pone de pie, la mira y luego le dice a sus amigos.

–  ¿Y que tengo de atractivo para ellas? –Alexis mira a sus amigos y estos no le contestan, es más solo atinan a subir sus hombros o decir simplemente “No lo sé”.

Luego de unas horas, la jornada escolar concluye y todos comienzan a ir a sus casas o alguna parte de entretención. Alexis sin despedirse de sus compañeros se va solo, sin compañía alguna, pero de una forma tranquila y muy serena pero no a la casa sino al gimnasio donde pasara el resto del día practicando Karate y Kendo, los únicos deportes que él práctica.

Al llegar al gimnasio, no presta atención a nadie ni al entorno ni a las personas. Solamente pasa por el pasillo hasta llegar a los camarines para cambiarse de ropa. Al llegar a ellos, ve que están puestos en fila de a dos y unas bancas largas en su centro. Ahí sentados ve conversando a dos sujetos que tienen unos 20 años cada uno o más, camina pasando entre los dos sujetos que se le quedan mirando. Alexis no les presta atención, ni menos al llegar a su casillero cercano a ellos. Sin decir nada abre el casillero y se presta a cambiarse de ropa, mientras lo hace, puede escuchar claramente lo que los jóvenes hablan sobre él.

–  Mira ese es Alexis Astorga. –El sujeto de cabello rubio, ojos azules y un físico muy desarrollado le contesta a su musculoso compañero de ojos claros y cabello oscuro.

–  Conque ese es el famoso Alexis del que todos hablan. ¿Por qué hablaran tanto de él si es apenas un niño? –El sujeto del cabello castaño oscuro le contesta.

–  Dicen que posee una agilidad casi increíble para su edad, que es capaz de aprender técnicas muy fácilmente, imagínate hace solo cuatro años que empezó a aprender Karate y ya es cinturón negro y solo tiene ¿Cuántos? Doce u once años, once qué sé yo. Supe por ahí que el próximo año aprenderá Kung-Fu y que en Kendo ya está casi al mismo nivel que el maestro. –El sujeto rubio queda sorprendido por lo que su amigo le dijo, es más sin creerlo le dice.

–  ¿No es posible, no puede tener casi el mismo nivel que el Maestro Ceballos? Él lleva toda su vida practicando Kendo. Además él ha ganado tres torneo de Kendo, dos nacionales y uno internacional, pero este niño chico no ha ganado ninguno, y no he visto que participe en un torneo. –Su amigo, el sujeto de cabello oscuro le contesta.

–  Porque no le gusta participar en ningún torneo, pero a pesar de ello a participado en dos, gano uno y en el otro salió subcampeón aunque se rumorea que perdió porque así lo quiso. Lo malo es que en esos dos torneos no participo para representar al gimnasio Slayer, lo hizo libremente. Es un buen chico, pero callado, no conversa mucho con nadie, y siempre esta sereno, como si nada le preocupara. –Ambos miran fijamente a Alexis quien ya está vestido con su traje blanco y con su cinturón negro. Luego camina pasando por el frente de los dos sujetos, el sujeto de cabello rubio se fija que el cuerpo de Alexis no posee una musculatura lo bastante desarrollada como para ser un súper dotado. Esto se lo hace saber a su compañero mientras Alexis sale del camarín.

–  ¿Cómo un niño con ese físico y esa estatura y tan pequeño puede ser cinturón negro? ¡A lo menos mide un metro cuarenta, a lo menos! Pero no tiene un gran físico que digamos, yo puedo ganarle. –Su amigo se ríe diciendo.

–  Ja, ja, ja… ¿Tú crees que por ser un niño chico pelea con los de su edad? Pues estas equivocado, él perfectamente puede pelear con uno como tú o como yo, el Maestro Salas quien le enseña Karate está fascinado con él. ¿Sabes por qué? –El otro sujeto se le queda mirando muy pensativo y luego le contesta, pero en forma de pregunta.

–  ¿Por qué le hace recordar cuando él era niño? –Su compañero le contesta.

–  No, está fascinado por que tiene una fuerza oculta. Aparenta no ser muy forzudo, pero ese niño es capaz de ganarle a uno con la triple de fuerza que él. Ese Alexis es un niño extraño, si se concentra puede doblar o triplicar su fuerza y soportar un fuerte golpe de ti o de mí, o de otro con más fuerza. No es un niño normal, es rápido, de gran elasticidad y de una fuerza atlética no muy normal que digamos. Se podría decir que no es humano.

Luego de haber ignorado aunque no completamente la charla de esos dos sujetos Alexis práctica sus artes marciales, todo lo hace con esa mirada tranquila y sincera que se le conoce. Gracias a su deporte deja en el fondo del olvido lo acontecido en el colegio, olvida por el momento sus visiones, sus sueños y la voz de esa niña, pero además de eso no se da cuenta que alguien lo ha estado observando.

Capítulo 2

“La misteriosa carta”

Las horas pasan y pasan hasta que se cumplen cerca de las nueve de la noche. A esa hora Alexis sale del gimnasio tranquilamente aparentemente más aliviado, extrañamente en todo el tiempo que estuvo en el gimnasio no tuvo más imágenes extrañas en su mente. Aun así la preocupación por tales imágenes no había desaparecido hasta que sin darse cuenta llega a su casa pero al llegar se encuentra, con lo que parece ser sus amigos compuestos por cuatro chicos y tres chicas. Las mujeres caminan delante de los hombres, mientras que los hombres caminan en grupo de a dos. Los que están atrás de las mujeres son los más pequeños, mientras que los que están detrás de ellos, son los más altos. Todos ellos al ver llegar a Alexis, se acercan a él y el primero en dirigirle es un joven de los altos, de aspecto delgado, de tez morena, cabello castaño negro y ojos café claro.

–  Oye té estábamos buscando. ¿Quieres salir? –Alexis los ve a cada uno fijamente hasta que fija sus ojos en una chica, la más delgada de las tres, de largo cabello castaño claro y ojos verdes, al verla cierra sus ojos, mira al suelo y luego le contesta en forma muy tranquila.

–  Por hoy no Jim, estoy cansado –Jim, que tiene 10 años, y los demás se quedan en silencio pero la chica a la que Alexis miro no se queda callada y pregunta.

–  ¿Acaso sigues molesto conmigo? –Alexis la ve, se acerca a ella y le dice.

–  Sigues con ese rostro de pocos amigos, no va contigo Katherine. –Alexis sigue con su camino, pero Katherine, de 10 años, al ver que este le da la espalda lo toma del hombro y bruscamente lo da vuelta hacia ella y algo se le cae a Alexis de su terno.

–  ¡Oye te estoy hablando en serio! –Alexis que no se percata de lo que se le cae, se le queda mirando en forma muy tranquila, luego se saca la mano de Katherine de su hombro y le dice en forma muy serena.

–  No te pongas así. Si no cambias ese rostro te quedaras así por siempre. –En eso otro joven el más delgado de todos y de cabello corto, color castaño claro y ojos castaños, pasa tropezando con Jim que estaba hincado en el suelo.

–  Oye, ¡ah perdona Jim! -¿Katherine y Alexis por qué no arreglan sus asuntos ahora? -De inmediato le sigue otro que está al lado de él, que es de contextura algo obesa, de cabello castaño oscuro y ojos castaños oscuros, y es el menor de todos los hombres, de tan solo 8 años de edad, este evade a Jim que recién se estaba poniendo de pie.

–  Adrián tiene razón, arreglen sus asuntos ahora, parecen adultos como están peleando. -Adrián mira a Barler y dice.

–  Barler está de acuerdo conmigo. ¿Alberto? -Alberto, de 9 años, que es uno de los grandes de estatura, es más alto que Barler, es delgado, de cabello corto de color negro y ojos café oscuro.

–  A mí me da lo mismo, total yo no tengo nada que ver en ese asunto. -En eso una de las chicas les dice a todos, con una voz muy sutil.

–  Déjenlos que discutan sí parecen novios como lo hacen. -Katherine ante tal comentario se sonroja, lo mismo pasa con Alexis, la primera se acerca a su amiga y le dice en forma recriminatoria.

–  Patricia no digas tonterías, a mí no me gusta el Alexis, es un antipático. -Patricia, que tiene 10 años, que es de contextura delgada, tez morena, de pelo largo castaño claro y ojos café claro, solo ríe ante la actitud de Katherine que mira rápidamente a Alexis quien también está algo ruborizado. La más delgada de todas al ver a ambos dice.

–  Parece que Patricia tiene razón. -Katherine se vuelve a esa chica y muy ruborizada le pregunta.

–  ¿Tú también Francisca? -Francisca de 10 años, tiene el cabello largo de color negro y de ojos del mismo color se ríe de buena gana ante el comportamiento de su amiga y entre risas le dice.

–  Vale, vale, no te preocupes. -En eso Jim, aprovechando que todos están concentrados en Katherine y Francisca, aprovecha de preguntarle algo a Alexis.

–  ¿Y esta carta, parece ser tuya? -Alexis se acerca un poco más a Jim y le pregunta.

–  ¿A ver? -Jim le muestra la carta y Alexis se da cuenta que es la suya, de inmediato busca en su terno y se da cuenta que la carta no está donde la dejo, en eso Jim le dice.

–  Cuando Katherine te movió con brusquedad la carta se cayó al suelo, solo yo me di cuenta. -Jim le da la carta y luego Alexis, aprovechando que sus demás amigos están en una acalorada charla le pregunta.

–  ¿Y quién te la manda? -Alexis lo piensa un momento y luego contesta.

–  No lo sé. -Luego el mismo le pregunta.

–  ¿No la leíste, verdad? -Jim le contesta.

–  ¿Cómo crees? Claro que no la leí, pero sabes mi hermana recibió una igual. -En eso son interrumpido por Francisca. Alexis ágilmente se guarda la carta en el bolsillo de su terno sin que Francisca se percate, en eso ella le dice a los dos.

–  ¿Oye Jim, Alexis nos vamos? -Jim mira a Alexis y al ver su rostro sabe la respuesta.

–  No, Alexis no va a ir con nosotros, vamos, ¡Adiós Alexis! -Todos se despiden de Alexis a excepción de Katherine que lo hace de mala gana pero Alexis no parece molestarse, este se queda viendo como sus amigos se alejan y después que estos doblan la esquina decide entrar a su casa. Al hacerlo saluda a sus padres que están sentados en el sofá grande de la sala de estar viendo televisión. Quienes al ver a su hijo lo saludan. Alexis rápidamente sube al segundo piso, se sentía cansado y con ganas de tirarse a la cama para relajarse pero al entrar mira la ventana que está abierta, lo piensa un momento y decide entrar sin antes sacarse el terno y tirarlo encima de la cama al igual que su mochila y su espada de madera. Luego apoya sus pies en su cómoda para pasar a través de la ventana posando su pie derecho en el techo, ya cuando tiene su cuerpo completo fuera y sus pies en el techo, se recuesta en la fría superficie y mira al cielo nocturno que está parcialmente despejado. Cierra los ojos para sentir la brisa que recorre su rostro, nuevamente se olvida de la carta que le llego en la mañana, es más despeja su mente de todo lo ocurrido en el día. Ahí se queda un buen rato hasta que su madre lo llama para cenar, haciendo caso se levanta y entra por la ventana a su cuarto, al entrar ve su terno y se le viene a la mente la susodicha carta, la saca del bolsillo y baja con ella a la mesa donde está servida la cena. Se sienta en su lugar que esta junto a la pared que divide el baño del comedor. Se sienta en la silla y deja la carta a un lado. Su padre que está sentado al lado de él ve la carta y le pregunta.

–  ¿Y esa carta, es tuya? -Alexis que estaba a punto de meter la cuchara en su plato de comida le contesta que sí, a lo cual su padre le pregunta. -¿Y quién la envía? -Esa pregunta también se la hace Alexis, y para saber la respuesta toma la carta y ve el remitente y dice.

–  Solo tiene un sello. -Tal respuesta hace que su padre se quede estático mientras Alexis le describe el sello. -Es azul y tiene un circulo coronado, casi a los pies del circulo hay un libro abierto y arriba de este libro, al centro del círculo, hay… -Su padre lo interrumpe diciendo.

–  Una “R”, esta R tiene cuatro símbolos, una pluma, una fuente de agua, una llama de fuego y un árbol ¿No es así? -Alexis mira con sorpresa a su padre, este lo mira a los ojos y le dice. -He visto ese escudo… pero no sé qué significa, te recomiendo que no leas la carta todavía. -Alexis no entiende mucho las palabras de su padre, quien sigue hablando pero en un tono más serio. -Por favor te lo pido, no leas la carta… todavía, todavía no es el tiempo correcto para leerla. -El chico acepta sin queja alguna, pero el ambiente de la cena cambio radicalmente. En su mente tenía muchas preguntas pero el respeto y la obediencia que le tiene a sus padres no permite que están salgan de su boca. Media hora después Alexis termina de cenar y se presta a levantarse de la silla pero su padre le tenía algo más que pedirle. -Alexis dame la carta por favor. -El tono serio de su padre hace que lo haga caso sin chistar, le entrega la carta y se retira en silencio sin antes escuchar nuevamente la voz seria de su padre que le dice. -Cuando llegue el momento la leeremos juntos, ¿OK? -Alexis solo mueve su cabeza en forma positiva y luego sube y a medida que lo hace es cubierto por muchas dudas hasta llegar a su cuarto, estaba por entrar cuando escucha la voz de su madre.

–  ¿Por qué no le dijiste? -Alexis presta más atención a la respuesta que iba a dar su padre pero el volumen de la televisión es aumentado. Alexis se percata que su padre sabe que él está escuchando, en eso suena el teléfono y Alexis entra a su habitación para contestar, lo hace y al sentir la voz por el teléfono alza la voz para que sus padres escuchen que la llamada es para él, luego como si ya supiera quién es, le pregunta.

–  Jim ¿Me dijiste que tu hermana mayor recibió la misma carta, no es cierto? -Jim afirma la pregunta y Alexis le cuenta lo ocurrido a lo cual Jim le dice. -A mí hermana también se la quitaron, ¿Pero por qué lo preguntas? -Alexis sonríe diciendo.

–  No lo sé. ¿Pero seguro que es la misma carta? -Jim se queda en silencio y luego contesta.

–  Claro ese escudo extraño no se me olvidara. Mi hermana tampoco sabe quién se la pudo mandar. Los dos se quedan conversando unos minutos más y luego se despiden y cortan la comunicación. Cuando termina de colgar, el teléfono suena nuevamente. Alexis contesta rápidamente y su rostro se alegra al sentir la voz juvenil por el otro lado.

–  ¿René, hermano, como estas? -Por el otro lado la voz juvenil de su hermano le contesta.

–  Estoy bien, llame a la casa aprovechando que no estoy… -Pero la comunicación es interrumpida por su padre que le ordena a Alexis colgar, este sin entender y algo molesto se despide de su hermano y cuelga con algo de fuerza el auricular, quedando viendo fijamente el teléfono para después con mucha delicadeza y habilidad levantar el auricular tratando de no ser escuchado por su padre y su hermano. Se coloca el auricular en el oído tapando el otro extremo de este para no ser escuchado, con cuidado trata de no respirar demasiado fuerte y luego presta atención.

–  ¿Papa pero por qué tanto secreto, no hay nada malo que mi hermanito haya sido aceptado, total es un elegido? -Su padre a través del teléfono contesta.

–  Lo sé pero el Ministerio dio la orden de quitar las cartas a los que fueron aceptados y realmente no dieron razones, algo debe estar por pasar aunque no lo sé, no nos han informado bien. -La voz de su hermano se torna relajada para decir.

–  Y nosotros todavía estamos acá siendo que salimos a finales de Mayo, no han dado razones, hay mucha tensión, pero tú sabes que ya es hora de que mi hermano sepa la verdad, ya me tengo que ir nos vemos pronto, despídeme de todos. La comunicación se corta y Alexis con cuidado cuelga el auricular, luego camina hacia la ventana mira el cielo estrellado buscando una respuesta a las numerosas preguntas que albergan en su cabeza.

Al otro día Alexis se levanta a la misma hora de siempre, esta vez todo lo hace de mala gana ya sea por no haber dormido mucho y por estar algo molesto con su padre por tantos secretos, pero a medida que termina de vestirse su humor cambia radicalmente, algo normal en él. Con ese mismo buen humor baja, con su mochila y su terno, pero además su espada de madera y saluda afectuosamente a su padre quien al ver tal cariño le pregunta.

–  ¿Qué estas cariñoso? ¿Y por qué llevas tu espada si hoy no tiene practica?– Alexis mira su espada que está en su mano derecha y se extraña también por tal acto, ve los ojos de su padre y le contesta.

–  No lo sé ¿Pero qué tiene de malo? En cuanto a la espada, creo que lo hice por inercia, pero aprovechare de practicar por allá. Bueno ahora me voy al baño para lavarme la cara. Usted debe irse o llegara tarde al trabajo, recuerde que hoy habrá protesta y no se preocupe yo me serviré el desayuno, vaya no más. –Su papa queda asombrado por las palabras de su hijo, después de lo ocurrido en la noche anterior, sabía que para Alexis negarle las cosas sin derecho a réplica lo colocaban de muy mal humor pero pareciera que este no era el caso. Aun así haciendo caso a las palabras de su hijo se va al trabajo. Pero antes le vuelve a preguntar por la espada, a lo cual Alexis contesta mirando su espada.

–  Ya le dije que practicare allá en la escuela. –Dicha respuesta lo deja con más dudas pero prefiere callárselas e irse. Más tarde aparece su madre quien antes de pasar al baño ve a su hijo que desayuna tranquilamente mientras ve televisión Alexis la saluda, luego ella entra al baño a ducharse. Cuando sale del baño ve un desayuno servido en el lugar que le corresponde de la mesa.

–  ¿Y esto? –Se pregunta a lo que Alexis quien recién baja de la escalera le contesta.

–  Es su desayuno mamá así que desayune o se le enfriara. –Su madre muy extrañada le hace la misma pregunta que le hizo su padre, y este responde de la misma forma. Más tarde sale de su casa con el mismo buen humor. Pocos minutos después llega a la esquina y mientras espera a que el semáforo cambie a verde para cruzar hacia el paradero, una persona llega a su lado. Alexis no presiente a dicha persona, solo hasta que la mira, se da cuenta que es Katherine, la saluda con algo de calidez. Katherine le devuelve el saludo pero de manera fría. Alexis se le queda mirando y por un impulso le da un beso en la mejilla cosa que ruboriza a Katherine, esta se queda paralizada viéndolo fijamente al rostro. En eso el semáforo da luz verde, Alexis camina no así la chica que sigue inmóvil en plena esquina, Alexis al percatarse de que Katherine no está con él, se da vuelta hacia ella y al verla ahí detenida le dice.

–  Oye, vamos camina. O si no llegaras tarde. Katherine ¿Katherine que pasa? –Las palabras llegan a la cabeza de la chica quien despierta de su letargo, ve la mano de Alexis y esta extrañada le pregunta.

–  ¿Qué haces? –Alexis mira su mano extendida, la esconde y le contesta.

–  Nada pero si no avanzas, el semáforo cambiara a rojo. Y no podremos cruzar. –Katherine decide cruzar, pero el semáforo cambia a rojo, con lo cual los dos se quedan nuevamente en plena esquina esperando a que el semáforo cambie. Mientras el semáforo esta en rojo Alexis trata de pensar en alguna pregunta para ella, pero Katherine se le adelanta.

–  ¿Por qué estás tan amable conmigo? –Alexis se le queda mirando, lo piensa un momento y luego contesta.

–  Siempre lo he sido, lo malo es que no te das cuenta. –Katherine algo ruborizada le pregunta.

–  ¿Cómo puedes serlo ahora, después de cómo me comporto contigo? –Alexis también piensa lo mismo y luego, ya cuando el semáforo cambia a verde, le contesta mientras cruzan hacia el paradero.

–  No lo sé. Puede ser que me gustas. –Katherine muy ruborizada lo mira sorprendida. En eso, Alexis al ver su autobús dice en forma exasperada.

–  ¡Me tengo que ir, nos vemos! –Alexis se sube con gran rapidez al autobús mientras Katherine queda ahí parada en el paradero, ruborizada y en silencio, segundos después, una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios y su mirada se centra en el autobús donde su amigo se fue.

En el autobús, Alexis un poco agitado y un poco ruborizado se siente en uno de los asientos mientras piensa en esas palabras que nunca pensó en decirlas antes, pero la canción favorita que escucha de sus audífonos le hace entender que fue su corazón quien ha hablado ante ella, pero igual se pregunta.

–  ¿De verdad siento eso por ella? –De repente siente una extraña fuerza que lo hace mirar hacia el cerro San Cristóbal, se fija que una ola de pájaros escapan del cerro.

Continuará…

Haz click en el botón que dice 3-Capítulo 3 “Emboscada” que está más abajo para leer la entrada siguiente.

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