3- Capítulo 3 “Emboscada”

Capítulo 3

“Emboscada”

Poco tiempo después, Alexis estaba por llegar al Instituto cuando ve a su amigo Fernando frente a él. Se acerca y lo saluda, este sorprendido por tal saludo de su amigo, le pregunta.

–  ¿Oye y desde cuando me saludas? –Alexis un poco extrañado le contesta.

–  Todos me dicen lo mismo. ¿Por qué será? –Fernando le contesta.

–  Porque no lo haces muy a menudo. –Alexis se queda mirándolo, pero después mira hacia el frente. Los dos entran al Instituto, en eso Fernando ve que Alexis lleva su espada de madera junto a la mochila.

–  Según sé, tú no tienes práctica de Kendo hoy día ¿Por qué llevas tu espada de madera? –Alexis extrañado le contesta con otra pregunta.

–  ¿Bueno, no puedo traerla conmigo? –Fernando lo piensa un momento y luego le dice.

–  Sí tienes razón. –Fernando se queda callado al ver a su amigo algo serio. Rato después llegan a la sala de clase. Fernando es el primero en entrar, cuando lo hace saluda a sus compañeros y toma su lugar, pero cuando Alexis entra y saluda a sus compañeros, estos sorprendidos lo miran en silencio. Alexis al ver sus miradas les dice en forma molesta.

–  ¿Qué, ahora no los puedo saludar? –Alexis algo ofuscado se va a su puesto, se sienta, posa su mochila encima de la mesa y apoya su mentón en la mochila mientras Alejandro le dice.

–  Llegaste de buenas hoy día. –Alexis no lo mira, entonces su amigo le dice.

–  ¡Ya sé, te gusta alguien! –Alexis muy extrañado se levanta, mira a Alejandro y con voz airada le dice.

–  ¡Tú sabes que por el momento no me interesan las chicas… aunque eh! –Alejandro toma ese “eh” como una señal.

–  ¿Ese “eh” significa algo? –Alexis muy molesto le contesta.

–  ¡Eso no te incumbe! – Alejandro aleja su rostro un poco de Alexis y mientras le indica con sus manos que se calme, le dice.

–  Okey, no te preocupes. –Alexis vuelve a posar su mentón en su mochila y mira para otro lado muy enojado y sin querer sus ojos se cierran.

No muy lejos de ahí, algo muy extraño pasa en la superficie del Cerro Cordillera, esta comienza a ser cubierta por pequeños agujeros de medio metro de grosor, no sólo en ese cerro sino en todos los de Santiago y del mundo. Luego los pequeños agujeros aumentan su tamaño a metro y medio, pero esto no es percibido por los cuidadores de estos cerros ni por ningún humano ya que estos agujeros se encuentran en zonas inaccesibles para el ser humano. Los agujeros se van multiplicando por cada 10 minutos y de ellos comienzan a salir algo negro y feo.

      Pasan unos minutos cuando de esos agujeros salen unas criaturas que son muy parecidas a un niño pequeño de 1.40 centímetros. Estos están cubiertos por una especie de traje oscuro de color negro extremadamente ajustado y que refleja como un espejo su alrededor. Dos grandes y muy filosos colmillos, tipo Dientes de Sable adornan una boca chica pero de dientes filosos que es lo único que no está cubierto por el color negro. Los extraños seres también poseen unos brazos musculosos provistos de grandes garras de unos 10 centímetros de largo y tres de ancho, la fisonomía de las criaturas es muy desarrollada a pesar de su estatura. Lentamente después de salir de los agujeros comienzan a caminar sigilosamente entre la maleza impidiendo ser vistos a distancia, acercándose lentamente a los sitios más cercanos donde haya un humano.

– ¡Alexis, Alexis, despierta! –Alexis despierta algo aterrado luego de haber soñado tal cosa. Alejandro al verlo tan pálido le dice.

–  Vaya parece que tuviste una pesadilla, estas muy pálido. –Alexis lo mira y le dice.

–  No me creerás si te lo cuento. –En eso entra el profesor y la clase da inicio.

Una hora después, la mayoría de los alumnos estaban con una cara de aburridos, algunos durmiendo y Alejandro, está por quedarse dormido.

–  ¿Hasta cuándo durara esta clase? –Alexis mira a Alejandro que ya no daba más del sueño que tiene. Alexis le pega un codazo en el hombro diciéndole.

–  Despierta, ¿Quieres que te echen para afuera? –Alejandro despierta, mira a Alexis y le dice.

–  Ah pero quien no se puede quedar dormido, si este es más aburrido para hacer su clase. –El profesor se da cuenta de la conversación y les dice:

–  ¡Me permiten hacer clases, por favor! –Los dos se quedan en silencio y prestan atención a la clase.

Alexis mira la hora y se alegra al ver que faltan solo diez minutos para que termine la clase pero repentinamente unos gritos se escuchan a lo lejos. A pesar de esto el profesor sigue con su clase, pero a cada segundo los gritos se vuelven más numerosos y más insoportables. Los estudiantes, incluido Alexis y Alejandro, y el propio profesor comienzan a inquietarse por los gritos que eran más bien de pánicos que de alguna diversión, por este motivo Alexis ve como el profesor se acerca a la puerta para después abrirla y salir al pasillo pero al momento de hacerlo un estudiante choca con él cayendo los dos al suelo siendo tapados por la pared de la sala. Alexis y los demás estudiantes se ríen ante tal escena pero una chica que estaba cerca de la puerta se asoma y lanza un grito de horror, otros se asoman muy rápido para ver, mientras la chica muy alterada y perdida en llantos grita desesperadamente.

–  ¡ESTA SANGRANDO, ESTA SANGRANDO! –Alexis al ver que los rostros de sus compañeros palidecían al asomarse y que los gritos de afuera se habían multiplicado e intensificado con el correr de los segundos, decide correr hacia la puerta para ver qué es lo que realmente pasaba. Con dificultad pasando a llevar a sus compañeros logra asomarse. Ve al profesor que trata de sacarse al estudiante de encima pero no porque le molesta, sino porque el estudiante inconsciente está totalmente cubierto de sangre. Alexis empalidece al ver que el brazo izquierdo del estudiante esta aparentemente arrancado de su cuerpo. La sola impresión de ver que el estudiante esta con toda la ropa rasgada y manchada de sangre lo congela. Algunos compañeros que estaban junto con Alexis vomitan ante tal asquerosidad pero él trata de no hacerlo, es más es uno de los que ayuda a quitar el cuerpo todavía con vida del estudiante de encima del profesor que está casi paranoico tratando de sacarse el cuerpo. Al hacerlo ve que el ojo derecho del estudiante esta todo rasgado y que su rostro de unos 14 años está seriamente rasguñado, de pronto escucha la voz del chico que trata de formar unas palabras a duras penas.

–  A, auxilio, a, a, ayúdame –Luego escupe una gran cantidad de sangre, manchando la ropa de Alexis para luego caer muerto. El chico deja al estudiante en el piso se pone de pie y ve a su alrededor con mirada perdida. Ese sentimiento de amenaza, de que algo muy malo estaba sucediendo se acrecentaba en su pecho. Y mientras el profesor y algunos chicos siguen mirando el rostro del estudiante muerto sin prestar atención a los que huían despavoridos como si fueran perseguidos. Alexis, en tanto, estaba siendo tentado a correr, pero no sabía por qué. Sin entender recuerda ese sueño y pide que no sea realidad, pero dentro de sí sabía la triste verdad y le dice a sus compañeros con un tono de voz pérdida.

–  Es mejor que también corramos. –Pero nadie le hace caso, todos están como estáticos. Alexis al ver que no le hacen caso y al presentir que algo malo, muy malo se acerca cada vez más hacia ellos entonces grita con todas sus fuerzas.

–  ¡¡CORRAN, HUYAN DE AQUI!! –Alexis entra a la sala y grita lo mismo. Algunos hacen caso y otros se quedan en la puerta observando pero son arrastrado por sus propios compañeros. Al final el curso entero se une a la batahola de estudiantes que corren hacia una misma dirección. Alexis se da vuelta para ver si un despistado se ha quedado atrás. Conoce muy bien a sus compañeros a pesar de no hablar con todos, pero no ve a ninguno de sus compañeros más bien ve al profesor que seguía inmóvil, chocando con los pocos alumnos que siguen corriendo. Repentinamente ve a lo lejos algo negro que se acerca velozmente hacia donde está el profesor, es tal la velocidad con que se acerca que pasa a llevar a algunos estudiantes que son lanzados hacia el patio. Alexis queda estático al ver que esa cosa es muy similar a la de sus sueños y más al ver que la cosa salta, como un depredador que caza a su presa, encima del profesor que lanza un despavorido grito al cielo que es ahogado en segundos por sangre, mucha sangre, manchando techo, piso y paredes. Alexis al ver la trágica escena decide correr sin antes ver como otra criatura llega y se devora el cadáver del estudiante muerto. Alexis corre y corre llegando con sus compañeros y un sentimiento de estar a salvo le invade, aun así, sigue corriendo con ellos. Llegan a las escaleras, pero al llegar ven que las escaleras están copadas de alumnos, algunos caen rodando por la escalera, entonces deciden ir en busca de la otra escalera que está más lejos. En eso Alexis ve que Karla cae al suelo, entonces se devuelve y con manotazos se abre camino entre el gentío que corría, llega a ella. El gentío ya había pasado, no había nadie y en segundos Alexis ve a una criatura y le dice a su amiga mientras la ayuda a levantarse.

–  ¡Vamos levántate que ahí viene una! – Karla Brant sin ver a la criatura se pone de pie y junto con Alexis corren hacia donde los demás y lo hacen justo antes de que la criatura se lance encima chocando con el piso que se desquebraja. Después, muy rápido llegan con los demás a la escalera bajaban al primer piso pero se detienen al ver a las criaturas que copaban el pasillo y parte de la escalera, dándose un festín con los estudiantes que habían agarrado. Al ver que las criaturas se acercaban a ellos, deciden subir al segundo piso nuevamente y correr en busca de la última escalera que estaba cerca de la entrada del Instituto, pero ven con horror que en esa dirección habían más de esas criaturas de cuerpo de niño, temerosos se dan cuenta que habían sido encerrado por ambos lados, no había escape. Lentamente son rodeados por las criaturas y el miedo se incrementa al ver esos grandes colmillos y cuerpos negros manchados con sangre de estudiantes. Solo había dos opciones y Alexis la toma de inmediato.

–  Solo hay una manera de salir de aquí y es… ¡SALTAR! – Alexis salta la baranda cayendo en el jardín del primer piso, todo rasguñado. Los otros lo siguen sin pensarlo y todos caen en la maleza del jardín rasguñándose. Algunos no alcanzan a saltar ya que son agarrados por las criaturas quienes son decapitados o cortados en dos.

Los que alcanzan a llegar con vida al jardín se colocan de pie de inmediato y salen al patio, pero rápidamente son rodeados por las criaturas. Todos los chicos se protegen las espaldas, pero al ver que las criaturas se van acercando, van temiendo más y más por sus vidas. De pronto Karla ve una criatura que salta del segundo piso hacia donde esta Alexis, está llena de pavor grita.

–  ¡¡¡ALEXIS, CUIDADO!!! –Alexis mira a la criatura que esta por caer encima de él, en segundos su mirada se intensifica y sin pensarlo le lanza una violenta patada de media vuelta golpeando y lanzando a la criatura con violencia a una pared cercana al jardín. Viendo lo sucedido Alexis ve sus manos que están manchadas de sangre del joven que murió en sus brazos, luego ve a la criatura que aturdida se pone de pie. Sin saber por qué, su mirada intensa se tranquiliza y una sonrisa hace ver su cometido. Entonces sin más corre a salvar a un joven que está siendo atacado por una criatura. Agarra a la criatura con ambas manos y la empuja hacia un lado. Tal acto es tomado por los que están cerca como un indicio de lo que se debe hacer y lentamente los que estaban huyendo por sus vidas, ahora luchan dando todo de sí y así comienza la batalla más cruel, la batalla por sus vidas sin sospechas que muchas criaturas bajaban a la ciudad masacrando toda la gente que pillaban sin importar si eran bebes, ancianos, mujeres o niños. Se metían con violencia en las casas, edificios, tiendas atrapando y devorando lo que encontraban. La velocidad era tal de las criaturas que no tardan en llegar en masa a la ciudad. De a poco los gritos de terror comienzan a inundar la ciudad llamando la atención a los que estaban protestando por la paz en el centro de Santiago. A lo lejos ven unas cosas acercándose con rapidez, las cuales vuelcan los autos que habían en el lugar. Por instintos algunos comienzan a correr y otros lo hacen ya cuando los tenían cerca siendo los primeros de la protesta en ser asesinados por las criaturas que no les importan si son niños, mujeres o ancianos, todos, todos eran devorados.

En tanto Alexis y todos los que aún vivían en el instituto, combaten como si no hubiera un mañana. Todos los estudiantes dejan de escapar para luchar por sus vidas, y aunque algunos son inapelablemente muertos por las criaturas, otros sacando las fuerzas de su interior lograr matar algunas criaturas o salvar a sus compañeros. En esos momentos de cruda y desesperada lucha. Alexis ve a un lado a Fernando que está en pleno combate y le dice.

–  Fernando, mucho cuidado, parecen ser débiles, pero no te confíes. – Alexis golpea una criatura luego se da vuelta y ve en instantes como una criatura muy distinta a las demás va acercándose por la espalda de Fernando. Alexis al ver que su amigo no se percata de esa criatura le grita.

–  ¡CUIDADO FERNANDO!.– Alexis queda perplejo al ver que su amigo al momento de darse vuelta es atravesado totalmente en su torso por el brazo de la criatura quien en segundos saca su garra para que Fernando caiga lentamente al suelo. Sin prestar atención a la criatura y a las demás, Alexis corre hacia donde su amigo, da un hábil salto pegándole una patada a la criatura, que yacía cerca de su amigo, alejándolo por unos metros. Luego, toma a su compañero, que yace ya en el suelo, lo abraza por el cuello y al momento de hacerlo su amigo escupe sangre de la boca manchando el rostro de Alexis y con dificultad le dice:

–  Creo que… no… llegare a mí… casa –Y con esa última oración sus ojos se cierran para siempre. Alexis se queda mudo, no tardan en caer lágrimas al rostro sin vida de Fernando. Y aunque no puede creer lo que sus ojos ven, a su amigo y compañero que momentos antes estaba con vida y ahora estaba muerto. Abraza con fuerza la cabeza de su amigo muerto mientras una intensa furia y pena profunda inundan cada vez más su triste corazón hasta tal punto de romper en un ensordecedor grito que es ahogado por la batalla en el patio.

Luego de unos segundos Alexis cabizbajo se queda en silencio y se pone de pie dando la espalda a la criatura que asesino a su amigo, luego se da vuelta y con una mirada invadida por la furia y mezclada con frialdad mira a la criatura y con gesto de rabia le dice:

–  Mataste a mi amigo ¿Por qué no me matas a mí ahora? –Alexis muy furioso ve que la criatura es muy diferente a las demás, esta medía un metro y ochenta centímetros, tiene el cuerpo parecido a un ser humano como la otra criatura, claro que esta vez a una persona mayor, pero muy desarrollado físicamente. Esta bestia al igual que las demás esta vestida de un ropaje oscuro de color negro muy ajustado y que refleja la luz de su alrededor y además cubre todo el cuerpo hasta la cabeza. A diferencia de las otras, el rostro está totalmente cubierto no así como las criaturas pequeñas que solo se ven sus bocas de dientes filosos. Además la gran criatura en ambas manos posee grandes garras de aproximadamente de unos 40 centímetros de largo, muy filosas, las cuales guardan a su entero gusto. A pesar de las palabras de Alexis, la criatura no parece prestarle atención, es más, levanta su brazo izquierdo ensangrentado con la sangre de Fernando y simplemente sacude su brazo y la sangre cae al suelo manchando el piso. Después queda inmóvil en dirección a Alexis y en segundos corre hacia él, pero Alexis no espera su llegada y corre a chocar directamente con la criatura que se estaba colocando en posición para atacarlo. Estaban por chocar, cuando Alexis da un gran salto pasando por arriba de la criatura, al pisar el suelo corre de espaldas a la criatura, quien en segundos se da vuelta y lo persigue. Los dos rápidamente se acercan hacia un pilar que sostiene el segundo piso. Alexis ve que la criatura ya está por alcanzarlo, entonces decide dar otro gran salto y se impulsa en el pilar logrando pasar por arriba de la criatura quien choca con el pilar. Alexis cae de pie, en forma ágil, al suelo y al ver que la criatura esta de espalda le pega una violenta patada de media vuelta estrellándola violentamente en la pared que le seguía al pilar. Inmediatamente después se acerca a la criatura y ciego por la furia lo ataca con repetidos golpes y codazos, es tanta la violencia que el cuerpo de la criatura comienza a botar un líquido espeso y algo fétido de color rojo parecido a la sangre humana pero el traje no mostraba rasgadura alguna. La criatura no logra zafarse por la potencia de los golpes que le da Alexis pero este no se da cuenta que su ropa, su rostro y todo lo que está cercano a ellos son manchados cada vez más por ese espeso liquido rojo y la pared se va manchando de ese líquido. Al final la criatura cae y no contento con esto Alexis lo patea con furia, su concentración en la criatura es tan profunda que no se percata de otra. de menor tamaño que se le acerca por las espaldas, de pronto esta se le lanza encima pero un palo de escoba se entromete lanzándolo lejos. Una mano se posa en el hombro del descontrolado Alexis, este se da vuelta violentamente para golpear a lo que lo haya molestado, pero al ver que es una persona adulta, de unos 40 años, de cabello corto de color negro y gafas, se detiene mientras escucha la voz fuerte del adulto que le dice.
–  ¡Detente, no sigas, ya está muerto! ¡No permitas que la furia te enceguezca, no dejes que ellos ganen! – Alexis se detiene, evita mirar por unos segundos el rostro de esa persona y ve a la criatura muerta a sus pies y decir.
–  Tiene razón señor. –Alexis se da vuelta mostrando una mirada tranquila contraria a esa mirada furiosa y amenazadora que tenia antes, de esa forma le dice al adulto.
–  Muy bien, sigamos protegiendo nuestras vidas y la de los demás. –Ambos se separan, tomando caminos diferentes para seguir luchando pero antes de ello Alexis se toma unos segundos para ver hacia el horizonte y ve que la ciudad está repleta de cientos de explosiones que aparecen sucesivamente por varios lados, evita, aunque en forma muy difícil, el pensar en su familia y seres queridos, y con lágrimas de pena, sigue peleando pero ignoraba completamente que todo lo que está pasando en su colegio y en su ciudad se repite también en todo el país y en todo el mundo.

El ataque de las criaturas se presenta en todo el mundo de una manera tan táctica estratégicamente como exacta y precisa como si las criaturas supieran en donde atacar con más fuerza y donde no. Basta poco tiempo para que las emisiones de radios y transmisión de los canales de televisión del país y del mundo queden en silencio como también la electricidad que desapareció después de dos horas después de los ataques. Por todo el mundo muchas batallas se sucedían, algunas terminando en una masacre a manos de las criaturas y otras que se sucedían en complejos estudiantiles o en villas cerradas era, con mucho riesgo, una victoria para los seres humanos. En tanto en el Instituto no todo era malo, a medida que pasan las horas los estudiantes comienza a organizarse en turnos para pelear y a pesar de que la dura lucha ha durado ya unas cuatro horas sin parar, los estudiantes se las arreglan para salir adelante.

 El adulto que salvo a Alexis más conocido como Profesor Vera sigue luchando sin cesar contra las criaturas, la forma de luchar era mucho mejor que al principio y sus gotas de sudor caían como caían sus adversarios pero en si era uno más dentro de un patio repleto de combates de uno contra uno o en desventajas. Grupo de chicos, niños que masacraban a una criatura o que se ayudaban entre sí para vencer no solo a uno sino a dos o tres pero otros morían o escapaban heridos hacia los lugares de protección. Vera era uno de los pocos adultos que seguían vivos, estaba luchando cuando siente un fuerte golpe en la espalda, cae herido por tamaño golpe y es atacado por otra criatura, algunos jóvenes corren a socorrerlo pero son rápidamente decapitados por la misma criatura. El adulto yace inmóvil en el suelo tratando de protegerse de los constantes golpes que le da la criatura pero repentinamente esta es lanzada violentamente hacia un lado, el adulto al ver que no es atacado, abre sus ojos y ve a.

–  Alexis, ¿Eres tú? –Alexis, que estaba cubierto enteramente por un líquido rojo y con todo el uniforme rasgado y una espada de madera ensangrentada en su mano derecha, lo mira con brillante sonrisa, luego le ofrece la mano para que se levante y le dice.

–  Sí señor, no sé preocupe, yo me encargare de esta cosa. ¡Ignacio ayuda al profesor Vera!– Ignacio, de cabello claro y ojos café, corre y ayuda al profesor, lo saca de ahí y huyen al casino. Alexis espera ver que el profesor e Ignacio estén a salvo dentro del casino refugio quienes son recibidos por unas chicas. Luego con una mirada tranquila ve a la criatura y le dice. –Bien, podemos seguir. –Alexis se lanza a gran velocidad y con una violenta patada lanza a la inmóvil criatura que choca con otras, espera un poco y nuevamente ataca con su espada a la criatura pero esta vez, la criatura se defiende del intenso ataque. De pronto la criatura se descuida y gracias a ese descuido, Alexis logra golpearlo con gran fuerza, a un costado del estómago, luego le pega repetidas veces en la cabeza con la espada hasta que la criatura cae al suelo sin vida. Luego en una postura triunfadora confirma su triunfo sobre la criatura pero en eso otra criatura se acerca con intenciones para atacarlo pero el chico como si supiera dicha intención se voltea y con un feroz giro le rompe el cuello con su espada de madera. Luego corre hacia otra criatura quien, al atacarla ve como Alexis se agacha para levantar a la criatura por los aires y luego enterrarle en pleno pecho su espada. Vera, en tanto, es atendido de sus heridas por unas chicas en el casino y mientras eso pasa ve como “su salvador” lucha y no puede creer la habilidad de cómo lo hace, ese mismo chico que hace poco tiempo se le cruzo, ahora era todo un luchador. En eso escucha a Ignacio decir.

–  No sé por qué pero al ver a Alexis luchar siento que lo disfruta. – Una chica a su lado, de cabello castaño claro, corto hasta cerca de los hombros, vestida con el uniforme, algo rasgado y con manchas de sangre seca. La chica tenía un lunar que sobresalía levente en su labio superior pero eso no tapaba la belleza que poseía. Esta le comenta a Ignacio.

–  Alexis es seco para combatir. –Ignacio le contesta.

–  Claro sin él yo hubiera muerto Natalia. –Natalia sonriente le dice.

–  Yo igual, gracias a él estoy viva. –Vera que ya estaba vendado de sus heridas dice.

–  ¿Ustedes fueron salvados por ese chico? –Ignacio y Natalia se dan vuelta y dicen.

–  Claro, Alexis nos salvó. –En eso una de las chicas que atendió al profesor Vera le dice.

–  Alexis también me salvo. –Vera pregunta por sus nombres a lo que Ignacio contesta.

–  Ignacio Ríos. –Natalie le dice a Vera.

–  Natalia Díaz. –Y la otra chica, que era de cabello ondulado y ojos café claro, le contesta.

–  Mariana Valdez. –Vera ve a los 3 chicos y luego mira a Alexis que seguía combatiendo y con eso se siente orgulloso de ser uno más, uno más de haber sido salvado por él.

La batalla contra las bestias llega a durar dos interminables días, y aunque el cansancio, el hambre y el dolor se acrecentaron, muchos siguen con vida. Al tercer día las criaturas minimizan su ataque casi a la nada, cuando esto sucede muchos estudiantes huyen siendo presas fáciles de pequeños grupos de criaturas que todavía deambulan por los alrededores, pero los que no escapan se preocupan de llevar a todos los heridos a los lugares más amplios y bien ventilados, en cambio los muertos son lamentablemente arrojados en un pozo profundo en las afueras de la secundaria. Esto se hace con mucho cuidado para no ser pillados por las criaturas que deambulan en las afueras. Ya con tiempo Alexis y otra persona, sentados en una de las escaleras del patio hablan de la situación en la que se encontraban.

–  Si no me equivoco de las 1490 personas que había en el Instituto al momento del primer ataque de las criaturas, solo 930 sobrevivieron y de esas 930 más de la mitad está herida a causa de las numerosas batallas sostenidas. ¿Crees que Jorge este satisfecho con esto? –Alexis que esta descansando sentado en el piso con su espada de madera al lado, mira a su compañero de cabello castaño claro y ojos café oscuro, de mediana estatura y le contesta subiendo sus hombros en señal de no tener idea y luego le dice.

–  No lo sé Francisco. Yo creo que es más que suficiente. –Francisco mira su cuaderno se pone de pie y luego le dice.

–  Creo que investigare más. –Alexis al ver a su compañero algo nervioso se pone de pie le coloca su mano en el hombro, lo mira y le dice.

–  Francisco, es más que suficiente. Jorge no pide mucho, solo lo necesario para ayudarnos a todos. Ve a la sala de Conferencia y entrégale el informe y luego ve a descansar y también mejor cámbiate de ropa, hueles muy mal amigo. –En eso pasa al lado de ellos una joven de cabello ondulado castaño claro. Alexis la detiene y le dice. –A ver ¿Alejandra, no es cierto? –La joven algo ofuscada le dice.

–  ¡Mariana! ¿Alexis cuando te aprenderás mi nombre? –Alexis coloca un gesto de disculpa y le dice.

–  Lo siento. ¿Mariana puedes hacerme el favor de buscarle ropa limpia a Francisco? –Mariana de lindos ojos claros ve a Francisco y la ropa de este, luego ve a Alexis y ve que también está sucio y maltratado. Luego fija sus ojos en Alexis y le dice.

–  Es mejor que les busque ropa a ustedes dos, los muy cochinos. Síganme los dos. –Alexis sonríe para luego decir.

–  Yo no necesito ropas nuevas, estoy bien así. –Mariana se molesta y se acerca a Alexis hasta estar cara y cara con él y le dice.

–  No te permitiré que estés con esa ropa, no después que me salvaste la vida. No señor tú vienes conmigo. –Mariana toma de la mano a Alexis. Este ve a Francisco y le dice con una sonrisa.

–  Recuérdame la próxima vez de no salvar más vidas. –Alexis y Francisco son dirigidos por Mariana hacia el cuarto piso. En eso Alexis recuerda algo y se lo hace saber a Mariana.

–  Mariana ¿Tu no deberías estar con los heridos? –Mariana lo mira con seriedad y luego le contesta.

–  Si, iré cuando me desocupe de ustedes. –Alexis solo mira a Francisco quien también lo mira. Después los tres entran a una sala donde algunos chicos eligen ropas, claro que no son los chicos sino algunas chicas que ven cual ropas le queda a ellos. Francisco al ver todas las ropas, le pregunta a Mariana.

–  ¿Dónde sacaron tantas ropas, son la de los que murieron? –Mariana le contesta mientras suelta la mano de Alexis para ir a unas canastas de ropas.

–  El día que nos atacaron fue el día que cinco camiones estaban siendo cargados con ropa usada para los más necesitados. –Alexis le sigue.

–  Menos mal que nuestro Instituto es conocido por la solidaridad sino no hubiéramos tenido estas ropas limpias. – Cinco minutos se demora Mariana en encontrar ropa a la medida de Alexis y Francisco. Alexis le toca unos jeans azules con una camisa de invierno roja. Francisco unos pantalones largos de color café y una camisa de invierno de color blanca. Mariana al verlos parados con las ropas en sus manos, les dice.

–  Ya pues vayan a cambiarse a la sala del lado y me dan sus ropas viejas para lavarlas. –Alexis y Francisco se quedan mirando y luego van hacia la sala del lado, que es una de las salas alfombradas de color azul y mesones de madera. Mientras se cambian, Francisco le pregunta a Alexis que se está sacando la parte de arriba del uniforme.

–  ¿Alexis, cuando nos encontraran? –Alexis se le queda mirando. Nunca se le paso eso por la cabeza, pero al ver a su amigo algo triste piensa y le contesta.

–  Si la suerte nos acompaña, en dos días más. –Francisco lo mira y luego sonríe. Alexis queda satisfecho al ver esa sonrisa pero por dentro ruega que ojala eso suceda. Minutos después ambos ya vestidos con ropas nuevas salen de la sala y le dan las ropas sangrientas a Mariana que decide no lavarlas sino botarlas. Luego los tres toman caminos por separados. Alexis camina tranquilamente por el pasillo del cuarto piso, se detiene un momento y apoya sus brazos en la baranda y ve hacia el patio, bajando levemente la mirada ve como algunos estudiantes recorren el patio con arma punzante en mano por si vienen las criaturas, mientras otros limpian el piso de la sangre y restos de cuerpos de las criaturas como también restos humanos. También hay otros que simplemente aprovechan la paz para conversar, para caminar y también para llorar. Alexis se alegra al ver todo eso, ya que siente que el espíritu de lucha no a perecido pese a lo que han pasado. En eso siente una voz fuerte pero agradable por atrás que le dice.

–  Alexis te estaba buscando. –Alexis se da vuelta y ve al mismo joven que se encontró un día bajando la escalera. Alexis que ya conocía su nombre le dice.

–  ¿Para qué Jorge? –Jorge Guajardo que tiene el cabello negro y ojos castaños, tiene un cuerpo delgado pero bien macizo y parece ser mayor que Alexis por su estatura y su rostro por presentar algo de barbilla y bigotes que son levemente apreciables a la vista. Este contesta aunque extrañado.

–  ¿Para qué? Veo que eres distraído. Bueno para ir a la reunión que sostendremos en el auditorio. –Alexis sonríe para luego decir.

–  No iré, soy apenas un niño que no tiene nada que decir. –Jorge se le queda mirando muy seriamente para después decir.

–  Pero eres de los más habilidosos en pelear contra las criaturas, debes estar en la reunión. –Alexis se da vuelta y mira hacia el patio y Jorge se coloca al lado de él mientras escucha lo que Alexis le dice.

–  Pero también soy un niño de once años que no tiene nada que aportar más que mis propias habilidades en la pelea. –Jorge al ver que Alexis está muy seguro de sus palabras decide no insistir.

–  Lo entiendo. En todo caso te informare de todo. –Jorge se va y Alexis lo sigue con la mirada, en eso Jorge se detiene y sin verlo a los ojos le dice. –Alexis recuerda que el único que puede reemplazarme como Líder eres tú. –Alexis no dice ninguna palabra y así Jorge se va al auditorio, después cuando este ya está lejos, Alexis se vuelve hacia el patio y dice.

–  Lo sé, no hace falta que lo digas, pero aun así no quiero serlo. –En eso Alexis es llamado por unos chicos que le dice.

–  ¿Alexis cuando nos enseñaras? –Eras unos niños, dos años menores que Alexis quienes, con espada fabricada por ellos mismos en sus manos y muy entusiasmados estaban esperándolos pero este les pregunta.

–  ¿Y José Salinas dónde está? –Los niños le contestan que no saben. La respuesta no le agrada mucho pero después decide enseñarles a los niños como mover la espada de manera fluida sin gastar tanta energía y mientras lo hacía otros chicos se unen a la clase de Alexis quien algo sorprendido solo se limita a sonreír nerviosamente mientras que los que observaban sentían como las fuerzas de lucha se incrementaban y se unían a la clase de cómo usar la espada o algún elemento de manera efectiva.

Tiempo después en un rincón del casino estaba una pareja aprovechando de hacerse cariño, sonrisas y abrazos abundaban pero en eso alguien los interrumpe diciendo.

–  Lo siento mucho pero tengo que conversar contigo José. –La parejita al ver a la persona se separan en forma nerviosa y la chica dice.

–  ¡Alexis, Dios qué vergüenza! –Susana muy avergonzada ve a Alexis que estaba muy serio mientras José algo incómodo le dice.

–  ¿De que querías hablar como para interrumpirnos? –Alexis seriamente le contesta.

–  No los interrumpiría si cumplieras con tus deberes, ¿No ibas a enseñarles a los chicos de segundo y tercer año como usar la espada? –José se coloca la mano en la frente como si dijera que se le olvido y Alexis al ver tal gesto le contesta.

–  Que no se repita. –Luego sin más se retira dejando a la pareja pero mientras él se iba José se preguntaba esperando que Susana lo escuchara.

–  ¿Quién se cree que es? Dándole ordenes al campeón de Kendo del Instituto y él ni siquiera ha participado. –Susana le contesta.

–  Es un niño pero para muchos es el reemplazante de Jorge en el liderazgo.

–  ¿Y para ti? –Pregunta José a lo que Susana solo atina a bajar la mirada y esto hace que José se retirara sin antes decir “gracias” y Susana lo persigue diciendo.

–  No te coloques así… ¿Él me salvo la vida no recuerdas? –José se da vuelta y le dice.

–  ¡No se me olvida! siempre me lo recuerdas. –Susana entonces le dice.

–  Lo siento, no quería aburrirte con eso. –José se queda en silencio, mira al piso y luego ya más tranquilo le dice.

–  Yo sé que él ha tomado importancia en el Instituto. –Susana se acerca a José y lo abraza diciendo.

–  Tú también eres importante en especial para mí. –Los dos se besan pero luego José le dice.

–  Mejor me voy a hacer algo antes que me llamen la atención de nuevo, en especial mi jefe. –José sale del casino, al hacerlo ve como una chica le llama la atención a Alexis quien solo baja la cabeza mientras recibe todo el reto de quien parece ser Mariana. Al ver tal escena solo atina a sonreír mientras unos niños le piden consejo.

Cinco horas después la reunión finaliza y cuando todos salen del auditorio. Jorge que es último en salir ve a Alexis que estaba terminando de conversar con el profesor Vera quien va al casino y Alexis se queda sentado en la escalera que da al segundo piso. Se acerca a él y cuando estaba por llegar, Alexis le dice.

–  ¿Y qué paso? –Jorge mira hacia el piso pero después levanta la vista y le cuenta todo lo sucedido en la reunión, le cuenta que todo quedo en buscar un automóvil, prepararlo y enviar a un grupo de jóvenes para que busquen ayuda. Cuando Jorge termina Alexis le pregunta.

–  ¿Jorge, tú crees que sea correcto mandar a un grupo en un auto para que busquen ayuda? –Jorge que miraba el cielo despejado, le contesta.

–  ¿Por qué no? Mira sé que es peligroso mandar a un grupo de jóvenes, pero es la única solución. –Alexis muy calmado le dice.

Bueno si es la única solución. Hay que seguir adelante no más. ¿Cuándo comenzamos? –Jorge se queda en silencio y Alexis se siente extraño y también se queda en silencio y ambos ven una camilla llevada por dos hombres y una manta que cubre el cuerpo pareciera sin vida de una de las tantas víctimas de esta cruenta guerra.

Continuará…

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2014

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